Adicción al Tabaco

La adicción se define como la búsqueda o el uso repetitivo y compulsivo de una sustancia, a pesar de sus efectos perjudiciales y consecuencias indeseables. En este caso, el consumo regular de tabaco ocasiona adicción en muchos consumidores.

La dependencia no solo es física, también existe una fuerte dependencia psicológica, lo que causa las recaídas después de dejar el hábito de fumar. Esta dependencia puede estar asociada entre otras cosas al consumo de tabaco en  el entorno social o como vía de escape (relajación) ante eventos o emociones desagradables. Cerca del 70% de los fumadores informan que quieren dejar de fumar y aproximadamente la mitad trata de dejarlo, pero sólo entre el 4% y el 7% lo consiguen sin ayuda externa.

Fumar ocasiona efectos perjudiciales a corto plazo, como una disminución de la capacidad pulmonar que causa problemas respiratorios, tos y a menudo aparece la fatiga más rápido durante la actividad física. También provoca cambios en los sentidos del olfato y el gusto, envejecimiento prematuro de la piel, periodontitis y gingivitis. Además la persona fumadora es más propensa a sufrir úlceras de estómago, problemas cardíacos y de los vasos sanguíneos y tienen menos inmunidad a las infecciones que aquellos que no fuman.

Por otra parte, existen graves consecuencias a largo plazo del consumo de esta sustancia. Es la principal causa de enfermedad, discapacidad y mortalidad en el mundo. Cada año mueren más de 5 millones de personas a causa del tabaco y se estima que las personas fumadoras viven en promedio entre 10-15 años menos que los no fumadores. Las principales causas de muerte por consumo de tabaco son las enfermedades del corazón, el cáncer (principal causa de cáncer de pulmón, laringe, órganos digestivos y aparato urinario) y las enfermedades respiratorias (bronquitis crónica, enfisema, EPOC, etc.).

Se ha demostrado que el apoyo profesional puede multiplicar por 10 las posibilidades de dejar de fumar si se compara con aquellos que lo intentan en solitario. Existen numerosos tratamientos tanto farmacológicos como no farmacológicos para dejar de fumar, entre ellos se encuentra el uso de un dispositivo de estimulación eléctrica transcraneal (tDCS), el cual, actuando sobre el sistema de recompensa – mecanismo que posibilita la aparición de una adicción-, permite potenciar las modificaciones a nivel de conexiones neuronales para así disminuir la dependencia. Este tratamiento de estimulación cerebral no invasivo, combinado con las terapias cognitivo-conductuales clásicas para el tratamiento de la adicción, se presenta como un recurso eficaz para combatir la dependencia al tabaco.