Prevención del deterioro cognitivo con dieta mediterránea

La frecuencia del desarrollo de enfermedades que pueden estar relacionadas con la edad, como es el caso del deterioro cognitivo tipo Alzheimer, ha aumentado proporcionalmente a la esperanza de vida de la población (1). En este sentido, los hábitos alimentarios se han relacionado en algunos estudios con la mejora de la función cognitiva (2,3).

El ensayo PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea) es el estudio de mayor envergadura que se ha realizado sobre nutrición en España. En él se busca valorar los efectos de este patrón dietético en la prevención de enfermedades crónicas a través de diferentes intervenciones (4).

Este estudio ya había demostrado una reducción del 30 % en la incidencia de enfermedad cardiovascular en sus participantes de mayor edad con un riesgo cardiovascular elevado (4), por ello sus investigadores se plantearon si la suplementación con aceite de oliva y frutos secos en el contexto de un patrón de Dieta Mediterránea podría mejorar o retrasar el deterioro cognitivo asociado a la edad (5).

A través de las siguientes intervenciones dietéticas: Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva y Dieta Mediterránea suplementada con frutos secos, en comparación con una dieta control, y por medio de una valoración de la función cognitiva basada en test neuropsicológicos estandarizados, se comprobó esta asociación en individuos con una adecuada salud cognitiva tras cuatro años (5).

Los resultados mostraron una mejora de esta función en los participantes de mayor edad, sugiriendo que este tipo de alimentación podría ser adecuada para la prevención del deterioro cognitivo tipo Alzheimer (5).

La Dieta Mediterránea no es sólo un patrón alimentario, sino un estilo de vida que combina una alimentación variada y equilibrada, en la que se incluyen todos los grupos de alimentos, con la práctica diaria de ejercicio físico moderado. Es una valiosa herencia cultural de los países de la cuenca del mediterráneo que ha sido declarada Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (6).

Este patrón dietético, para prevenir el deterioro cognitivo, consiste en la utilización del aceite de oliva como principal grasa en la alimentación y el consumo diario de gran variedad de alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos); y de alimentos procedentes de los cereales, como el pan, la pasta o el arroz (preferiblemente integrales); además de lácteos, como la leche o los yogures (7).

Otras de las características de la Dieta Mediterránea son el consumo abundante de pescado y el consumo moderado de huevos o carne distinta de carne magra. El agua es la bebida por excelencia y los alimentos poco procesados, frescos y de temporada, son los preferidos por este patrón dietético (7).

 

BIBLIOGRAFÍA
 
  1. Lopez, AD., Mathers, CD., Ezzati, M., Jamison, DT., Murray, CJ. (2006). Global and regional burden of disease and risk factors, 2001: systematic analysis of population health data. Lancet, 367(9524), 1747-1757.
  2. Gómez-Pinilla, F. (2008). Brain foods: the effects of nutrients on brain function. Nat Rev Neurosci, 9(7), 568-578.
  3. Otaegui-Arrazola, A., Amiano, P., Elbusto, A., Urdaneta, E., Martínez-Lage, P. (2014). Diet, cognition and Alzheimer’s disease: food for thought. Eur J Nutr, 53(1), 1-23.
  4. Estruch, R., et al. (2013). Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet. N Engl J Med, 368(14), 1279-1290.
  5. Valls-Pedret, C., et al. (2015). Mediterranean Diet and Age-Related Cognitive Decline. A Randomized Clinical Trial. JAMA Intern Med.
  6. Fundación Dieta Mediterránea, ¿Qué es la Dieta Mediterránea? (acceso 20 de mayo de 2015). Barcelona: Fundación Dieta Mediterránea. Recuperado de: http://dietamediterranea.com/dieta-mediterranea/que-es-la-dieta-mediterranea/
  7. Fundación Dieta Mediterránea, 10 recomendaciones básicas de la Dieta Mediterránea (acceso 20 de mayo de 2015). Barcelona: Fundación Dieta Mediterránea. Recuperado de: http://dietamediterranea.com/dieta-mediterranea/decalogo/

Cuidado del cuidador: riesgos asociados y escalas de valoración

Cuidado a domicilio para personas mayoresEl cuidador principal es la persona que asume la responsabilidad de la atención, apoyo y cuidados diarios del paciente con deterioro cognitivo. Es también quien le acompaña la mayor parte del tiempo y quien presenta, por tanto, un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud por la sobrecarga que esta responsabilidad pudiera producirle (1).

En ocasiones es un familiar quien asume el cuidado a personas mayores con Alzheimer y en otras se recurre al tratamiento por parte de personas ajenas al entorno familiar. En cualquier caso, esta persona debe estar informada sobre la naturaleza de la enfermedad, su pronóstico y evolución.

Además, debe ser asesorada y atendida para aprender a cuidarse a sí misma ante situaciones de difícil manejo, así como pedir y aceptar ayuda tanto dentro como fuera de la familia. La demanda de ayuda puede ir dirigida a múltiples profesionales, que deben estar cualificados para prestársela. La solicitud de recursos e información puede ir dirigida tanto a los servicios sociales como a los servicios de salud (2).

La sobrecarga puede hacer que los cuidadores desarrollen síntomas tanto físicos como psicológicos. Algunos síntomas físicos que puede presentar el cuidador incluyen: malestar general, alteraciones del sueño, cefaleas, úlcera gastroduodenal, anemia, diabetes, trastornos osteomusculares y alteración del sistema inmune. La tristeza, irritabilidad, ansiedad, depresión o sentimientos de culpa, son algunos de los signos psicológicos (3). Todos ellos indican que es el momento de tomarse un descanso físico y emocional.

El cuidador debe continuar disfrutando de sus amistades y apoyarse en otros miembros de la familia o amigos, aunque en ocasiones los miembros de la familia y las personas que no están directamente involucradas no son conscientes de la carga que soportan con el cuidado a personas mayores con Alzheimer. Por ello es conveniente acudir a programas que ofrezcan un cuidado especializado para estos pacientes o bien solicitar un servicio de ayuda a domicilio, en el que una persona de cuidado intermitente asista al usuario en su domicilio (4), a fin de dar un respiro al cuidador habitual.

Actividades sencillas que satisfagan ocasionalmente sus deseos pueden también ayudar a lidiar con la tensión (4). Asimismo, el ejercicio, el descanso adecuado y llevar una alimentación equilibrada a unas horas adecuadas, también contribuirán a este fin (2).

Existen escalas de valoración útiles para evaluar la sobrecarga de estas personas. La más utilizada es la Escala de Zarit, un cuestionario autoadministrable que está formado por 22 ítems agrupados en apartados relacionados con la carga social, el estrés psicológico, los sentimientos de culpa, la presión emocional y la relación de dependencia. Existe también una versión reducida de la misma. Esta escala tiene una buena consistencia y concordancia (5) y es utilizada en nuestro Centro Avanzado de Neuroterapia.

 
BIBLIOGRAFÍA
 
1. Arriola Manchola, E., Marín Carmona, J.M. (2014). Know Alzheimer, respuestas concretas a dudas reales, Manual de Consulta para Geriatras. Barcelona: STADA.
2. Méndez Baquero, R., Molina Díaz, E., Tena-Dávila Mata, M.C., Yagüe Rodríguez, A. (2006). Guía para Familiares de Enfermos de Alzheimer. Madrid: Dirección General de Mayores Área de Gobierno de Empleo y Servicios a la Ciudadanía. Ayuntamiento de Madrid.
3. Isidro Carretero, V., Pérez Muñano, C., Sánchez-Valladares Jaramillo, V., Balbás Repila, A. (2011). Guía práctica para familiares. Madrid: Fundación de PwC.
4. Administración de Servicios para Ancianos y Adultos. (2000). La Enfermedad de Alzheimer y Transtornos Relacionados. Washington: Departament of Social & Health Services.
5. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la atención integral a las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. (2010). Guía de Práctica Clínica sobre la atención integral a las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Guías de Práctica Clínica en el SNS: AIAQS Núm. 2009/07. Cataluña: Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut de Cataluña.

Factores de riesgo de deterioro cognitivo tipo Alzheimer

Fisioterapia-Real-butterfly-AlzheimerA diario nos preguntamos cuáles pueden ser las causas de desarrollo de deterioro cognitivo tipo Alzheimer y si hay algo que podamos hacer para prevenirlo. En este sentido, existen algunos factores de riesgo no modificables como la edad, el sexo femenino, los antecedentes familiares de primer grado y algunos aspectos genéticos, como la estrecha relación que existe entre el Síndrome de Down y este tipo de deterioro. Pero la mayoría de ellos son de tipo modificable (1).

La hipertensión arterial HTA no tratada y la hipercolesterolemia se encuentran dentro de los factores modificables, sobre todo cuando aparecen en la edad media de la vida (1).

Otros factores también modificables son el consumo moderado de alcohol o el tabaquismo. En este último caso el riesgo de desarrollo aumenta hasta más del doble. El nivel de escolarización también puede influir, relacionándose un nivel de escolarización bajo con un mayor riesgo de padecer deterioro (1).

Algunos estudios realizados en España han investigado los factores asociados al desarrollo de deterioro cognitivo tipo Alzheimer en usuarios mayores de 65 años. Concretamente, el estudio DERIVA, puso de manifiesto que la edad avanzada, la diabetes y la presencia de depresión o ansiedad en un paciente elevan el riesgo de desarrollo, mientras que los niveles educativos más altos suponen un factor protector (2).

Otro estudio realizado por farmacéuticos comunitarios, entre otros investigadores, encontró una relación significativa entre otros factores modificables, como la ausencia de hábito de lectura y dormir menos de 6 o más de 8 horas diarias, con el deterioro cognitivo (3).

Por otro lado, la práctica de ejercicio físico o el consumo de 2 o más piezas de fruta diarias, han sido relacionados con la prevención (4).

Así, la estimulación física y mental de personas mayores con Alzheimer, como terapias complementarias al tratamiento farmacológico, son factores preventivos del deterioro cognitivo tipo Alzheimer. Un cerebro estimulado y unos buenos hábitos de vida parecen favorecer la resistencia de las neuronas al deterioro (5).

 

BIBLIOGRAFÍA
  1. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la atención integral a las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. (2010). Guías de Práctica clínica en el SNS: Guía de Práctica Clínica sobre la atención integral a las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Agència d’Informació, Avaluació i qualitat en Salut. Cataluña, España: AIAQS Núm. 2009/07.
  2. Rodríguez, E., Mora, S., Patino, M.C., García, R., Escribano, A., García, L., Perea, M.V., Gómez, M.A. (2011). Prevalence of cognitive impairment in individuals aged over 65 in an urban area: DERIVA study. BMC Neurology, 11, 147.
  3. Climent, M.T., Vilaplana, A.M., Arnedo, A., Vilar, J., Moreno-Royo, L. (2013). Estilos de vida asociados al deterioro cognitivo. Estudio preliminar desde la farmacia comunitaria. Rev Invest Clin, 65(6), 500-509.
  4. Williams, P.T. (2014). Lower risk of Alzheimer’s disease mortality with exercise, statin and fruit intake. J Alzheimers Dis.
  5. Isidro Carretero, V., Pérez Muñano, C., Sánchez-Valladares Jaramillo, V., Balbás Repila, A. (2011). Guía práctica para familiares. Madrid, Fundación de PwC.