Cuidado del cuidador: riesgos asociados y escalas de valoración

Cuidado a domicilio para personas mayoresEl cuidador principal es la persona que asume la responsabilidad de la atención, apoyo y cuidados diarios del paciente con deterioro cognitivo. Es también quien le acompaña la mayor parte del tiempo y quien presenta, por tanto, un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud por la sobrecarga que esta responsabilidad pudiera producirle (1).

En ocasiones es un familiar quien asume el cuidado a personas mayores con Alzheimer y en otras se recurre al tratamiento por parte de personas ajenas al entorno familiar. En cualquier caso, esta persona debe estar informada sobre la naturaleza de la enfermedad, su pronóstico y evolución.

Además, debe ser asesorada y atendida para aprender a cuidarse a sí misma ante situaciones de difícil manejo, así como pedir y aceptar ayuda tanto dentro como fuera de la familia. La demanda de ayuda puede ir dirigida a múltiples profesionales, que deben estar cualificados para prestársela. La solicitud de recursos e información puede ir dirigida tanto a los servicios sociales como a los servicios de salud (2).

La sobrecarga puede hacer que los cuidadores desarrollen síntomas tanto físicos como psicológicos. Algunos síntomas físicos que puede presentar el cuidador incluyen: malestar general, alteraciones del sueño, cefaleas, úlcera gastroduodenal, anemia, diabetes, trastornos osteomusculares y alteración del sistema inmune. La tristeza, irritabilidad, ansiedad, depresión o sentimientos de culpa, son algunos de los signos psicológicos (3). Todos ellos indican que es el momento de tomarse un descanso físico y emocional.

El cuidador debe continuar disfrutando de sus amistades y apoyarse en otros miembros de la familia o amigos, aunque en ocasiones los miembros de la familia y las personas que no están directamente involucradas no son conscientes de la carga que soportan con el cuidado a personas mayores con Alzheimer. Por ello es conveniente acudir a programas que ofrezcan un cuidado especializado para estos pacientes o bien solicitar un servicio de ayuda a domicilio, en el que una persona de cuidado intermitente asista al usuario en su domicilio (4), a fin de dar un respiro al cuidador habitual.

Actividades sencillas que satisfagan ocasionalmente sus deseos pueden también ayudar a lidiar con la tensión (4). Asimismo, el ejercicio, el descanso adecuado y llevar una alimentación equilibrada a unas horas adecuadas, también contribuirán a este fin (2).

Existen escalas de valoración útiles para evaluar la sobrecarga de estas personas. La más utilizada es la Escala de Zarit, un cuestionario autoadministrable que está formado por 22 ítems agrupados en apartados relacionados con la carga social, el estrés psicológico, los sentimientos de culpa, la presión emocional y la relación de dependencia. Existe también una versión reducida de la misma. Esta escala tiene una buena consistencia y concordancia (5) y es utilizada en nuestro Centro Avanzado de Neuroterapia.

 
BIBLIOGRAFÍA
 
1. Arriola Manchola, E., Marín Carmona, J.M. (2014). Know Alzheimer, respuestas concretas a dudas reales, Manual de Consulta para Geriatras. Barcelona: STADA.
2. Méndez Baquero, R., Molina Díaz, E., Tena-Dávila Mata, M.C., Yagüe Rodríguez, A. (2006). Guía para Familiares de Enfermos de Alzheimer. Madrid: Dirección General de Mayores Área de Gobierno de Empleo y Servicios a la Ciudadanía. Ayuntamiento de Madrid.
3. Isidro Carretero, V., Pérez Muñano, C., Sánchez-Valladares Jaramillo, V., Balbás Repila, A. (2011). Guía práctica para familiares. Madrid: Fundación de PwC.
4. Administración de Servicios para Ancianos y Adultos. (2000). La Enfermedad de Alzheimer y Transtornos Relacionados. Washington: Departament of Social & Health Services.
5. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la atención integral a las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. (2010). Guía de Práctica Clínica sobre la atención integral a las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Guías de Práctica Clínica en el SNS: AIAQS Núm. 2009/07. Cataluña: Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut de Cataluña.
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