Traumatismo Craneoncefálico

Un traumatismo en el cráneo supone un impacto en el cerebro causado por una fuerza externa que puede producir disminución o alteración del nivel de conciencia, lo que a su vez conlleva una disminución de las capacidades cognitivas y/o físicas.

La causa más frecuente de daño cerebral sobrevenido son los traumatismos craneoencefálicos (TCE). Se estima que más de 6 de cada 10 pacientes que acuden a rehabilitación cognitiva por daño cerebral tienen lesiones por TCE. Un 75%  de estas lesiones están causadas por accidentes de tráfico, mientras que el 25% restante se debe a otras causas.

Como consecuencia de lo que se denomina el efecto golpe-contragolpe, los TCE no producen únicamente alteraciones en la zona del impacto, sino también en otras áreas alejadas, siendo el área frontotemporal la zona más susceptible de sufrir un TCE.

El daño cerebral puede producirse en el mismo momento del traumatismo, aunque también pueden producirse lesiones en un período de tiempo más o menos próximo a la lesión.

Entre las manifestaciones que se pueden producir tras un daño cerebral traumático podemos encontrarnos las siguientes: hematomas en el cuero cabelludo, fractura craneal, ruptura de las meninges, conmoción cerebral, contusión cerebral, desgarro o lesiones del tejido nervioso, edema cerebral postraumático e hipertensión intracraneal. Existen otras secuelas posibles: infecciones del sistema nervioso, hidrocefalia o epilepsia postraumática.

Por otra parte, existen dos tipos de lesiones en el TCE: lesiones abiertas y lesiones cerradas; cuyas consecuencias son distintas.

Estas lesiones pueden ser producidas por: un traumatismo directo (impacto brusco con un objeto) o indirecto (el cerebro se lesiona tras movimientos de aceleración/ desaceleración sin contacto directo de la cabeza

Además de las posibles secuelas físicas, los TCE tienen un elevado riesgo de causar alteraciones cognitivas, emocionales y conductuales. Es frecuente encontrar problemas de atención, memoria y pensamiento que en ocasiones pueden afectar al desempeño de las actividades de la vida diaria, puesto que es habitual la lesión en el lóbulo frontal. Las alteraciones suelen ser variables dependiendo del paciente, pero suelen ser frecuentes los problemas para adquirir, almacenar y recuperar nueva información, así como problemas a la hora de tomar decisiones.

La gravedad de un TCE depende de distintos factores como la duración del coma y del estado postconfusional y la gravedad de la amnesia, aunque factores como la personalidad previa pueden condicionar el pronóstico.

Es muy importante, al igual que ocurre en los Accidentes Cerebro Vasculares (ACV), que la persona reciba rehabilitación lo antes posible, incrementando así sus capacidades de mejora. Las semanas posteriores a la lesión son las más importantes y es el momento en el que el cerebro es más plástico, por ello es el momento idóneo para trabajar con él.

Sin embargo, recuperar las funciones perdidas tras una lesión de manera completa es difícil. Mediante las últimas tecnologías de tDCS a través de un dispositivo de estimulación eléctrica transcraneal, integradas con la terapia tradicional, la persona puede experimentar una mejora más rápida y potenciar y optimizar la recuperación de sus funciones.