Tumores Cerebrales

El Tumor Cerebral se define como un grupo (masa) de células anómalas de nueva aparición presentes en el cerebro. Los tumores se pueden originar a partir de células del propio tejido cerebral, las membranas que lo cubren (meninges), nervios o glándulas. El tumor causa un daño al cerebro de dos maneras: invadiendo tejidos vecinos o presionando otras áreas del cerebro debido al propio crecimiento del tumor, incrementando así la presión intracraneal.

En España, según el porcentaje de enfermos de cáncer en la población (25% aproximadamente), los tumores cerebrales representan un 2% del total del cáncer en el adulto y hasta casi un 15% en niños menores de 15 años. Su incidencia es mayor en los varones. Se desconocen las causas de origen de un tumor, si bien hay muchos factores de riesgo que podrían provocarlo, como son radioterapia, afecciones hereditarias, linfomas, tabaquismo, etc.

Los síntomas comienzan cuando el tejido cerebral se destruye o cuando aumenta la presión en el cerebro. Generalmente se alteran ciertas funciones mentales en función del área comprometida y de la expansión de la masa tumoral. Los síntomas más comunes son: parálisis (transitorias o incompletas), crisis motoras parciales, afasias (problemas de lenguaje), apraxias (problemas para realizar secuencias de movimientos), agnosias (la persona percibe el objeto pero no lo asocia con lo que realmente es), crisis epilépticas, síntomas gastrointestinales y alteraciones visuales.

Existe una gran variedad de tumores. Se clasifican según: localización del tumor, tipo de tejido comprometido, si son infiltrantes o encapsulados y si son benignos (no contiene células cancerosas y por lo general tienen un crecimiento lento) o malignos (contiene células cancerosas y de rápido crecimiento que invadirán el tejido sano). Los tumores de células gliales (células que cumplen función de soporte a la neurona), el astrocitoma anaplásico y el glioblastoma son los más comunes. Seguidos por los meningiomas y otros tumores del tejido mesenquimatoso (tejido biológico).

Las personas que padecen un tumor cerebral se someterán a un tratamiento específico que principalmente se basa en cirugía con o sin radioterapia, radioterapia si no es posible la cirugía y también puede estar indicada la quimioterapia – frecuentemente en asociación con otras formas de tratamiento – .

Cuando se emplea la cirugía con el fin de realizar una resección de la masa tumoral, el área cerebral circundante a la localización puede quedar afectada, manteniéndose ciertos síntomas o apareciendo otros.

Con un dispositivo de estimulación eléctrica transcraneal (tDCS) y la metodología del Neurofeedback, se puede tratar de frenar ese deterioro post-quirúrgico. Estas técnicas permiten estimular el funcionamiento de un área cerebral concreta, de tal manera que se ralentice o frene el deterioro de conectividad neuronal. La TDCS, aplicando un pequeño flujo de corriente eléctrica sobre el cráneo, permite un aumento de la potencialidad que tiene la neurona a la hora de crear nuevas conexiones. Por su parte, el Neurofeedback refuerza o inhibe los ritmos cerebrales basándose en un registro EEG (Electroencefalograma), persiguiendo un patrón más equilibrado de ciertas ondas cerebrales a través de la visualización y control de éstas por el propio paciente.